Sonos con Alexa de Amazon mediante un Echo en España

Desde el 30 de octubre de 2018 los servicios de Alexa de Amazon están activos en España. Por supuesto desde ese mismo día Amazon ya vende los altavoces Echo en su web, los cuales son capaces de ser usados para multitud de tareas. A saber: control de dispositivos inteligentes en casa, consultar el tiempo o las noticias, llamar o enviar mensajes a otros usuarios de Alexa, gestionar calendarios y listas, perder el tiempo con juegos especiales…

Obviamente uno de sus mejores y más importantes usos es el de escuchar música ya que incluso el Echo Dot de tercera generación (el más barato) tiene una calidad de audio bastante aceptable para los 35,99€ que cuesta en promoción. Mediante Alexa y un Echo de Amazon podemos reproducir miles de emisoras de radio, utilizar Amazon Music Unlimited y, obviamente, escuchar toda la música de Spotify siempre y cuando tengamos una cuenta Spotify Premium.

Sonos y Alexa en español con un Echo

¿Y si tienes algún altavoz Sonos en casa qué ocurre? Los altavoces Sonos y Echo son compatibles entre sí —puedes enviar instrucciones de un Echo a un Sonos y viceversa—, pero hasta que Sonos no active Alexa en español de forma oficial (antes de que acabe 2018) en teoría no puedes hacer cosas como esta:

—“Alexa, reproduce playlist Los Pepes en Sonos Cocina”.

Pero hay una forma de conseguirlo y es bastante sencilla:

  1. Descarga la app Alexa en tu dispositivo iOS o Android e identificate.
  2. Entra en tu cuenta Sonos a través de sonos.com y cambia tu país a Estados Unidos.
  3. Vete a la aplicación Sonos en iOS o Android, pulsa en “Más”, pulsa en “Servicios de voz” y, ahora sí, aparecerá Alexa. Sigue los pasos y empareja las cuentas de Amazon y Sonos.

Y voilá. A partir de este momento puedes decirle a tu Echo de Amazon mediante Alexa:

—“Alexa, reproduce playlist loquesea en nombre altavoz Sonos en el que lo quieras reproducir”.

Maravilla.

Comparativa entre iPhones

Como cada septiembre multitud de conocidos me preguntan qué iPhone comprar y seguramente tú, de estar leyendo estas líneas, seas uno de ellos. Para ti va este post. Dudas si comprar un nuevo iPhone o uno de segunda mano y no sabes qué modelo es el más apropiado, así que como está vez hay tanto donde elegir he hecho una tabla comparativa agrupando primero las características que considero imprescindibles en un iPhone y posteriormente las secundarias.

Para rematar, una lista de recomendaciones personalizadas según el modelo que poseas en la actualidad. Dos puntualizaciones a tener en cuenta antes de leer la tabla:

  • El precio de segunda mano es un precio subjetivo. Podrías conseguirlo más barato o más caro dependiendo del estado del terminal o de las prisas del vendedor.
  • El precio de Ktuin es imbatible en el iPhone SE, iPhone 6S Plus y iPhone 6; Apple no vende ya el iPhone 6.

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Sentimientos encontrados con el cambio de modelo de Ulysses

Otra aplicación más que se pasa a las suscripciones.

Ayer antes de dormir hice el repaso habitual a mi timeline de Twitter y vi que The Soulmen, la empresa detrás de Ulysses, había decidido modificar su modelo de negocio y se cambiaba en ese mismo momento de pago por licencia a suscripción.

La noticia me pilló desprevenido y al ser un tema que me interesa por las diversas implicaciones que esto tiene para mí, me puse a leer su post de anuncio, el mucho más completo post de su fundador explicando las motivaciones y las decenas de respuestas de los usuarios en Twiter, unas con apoyos inmediatos, otras muchas con graves descalificaciones y otras acusándoles de mentirosos porque hace algo más de un año dijeron que no se pasarían al modelo de suscripción.

Aunque al principio este anuncio no me gustó porque efectivamente y como temíamos el tema de las suscripciones se está yendo de las manos y todo tiene un límite, tras leer el post completo del fundador entiendo su decisión. Su lucha permanente era conseguir usuarios nuevos para poder seguir vendiendo licencias, centrándose sobre todo en añadir funcionalidades mientras se dejaba de lado la posibilidad de mejorar las existentes ya que ‘seguir igual’ no vende.

Entiendo que haya gente que deteste las suscripciones y otros que no utilicen tanto Ulysses como para plantearse pagar de forma recurrente por la aplicación, pero en mi caso no albergo muchas dudas. Utilizo Ulysses a diario desde marzo de 2016 cuando invertí 70€ en comprarla (45€ la versión para macOS, 25€ la de iOS) y es parte fundamental en mi flujo de trabajo. Podría trabajar con otras opciones, pero desde luego no lo haría tan rápido y tan cómodo como lo hago con Ulysses y no por estar acostumbrado a ella, sino porque no existe una aplicación de notas y escritura con opciones de publicación que permita hacer lo que yo hago de forma más organizada, rápida y sencilla.

El tiempo es dinero y Ulysses me ahorra tiempo. Se suele trabajar por dinero y con Ulysses puedo trabajar mejor. Considero que comprometerme a pagar 2,5€ al mes por usar su aplicación —los antiguos compradores tenemos un precio especial de por vida con un descuento del 50 por ciento sobre los 5€ que cuesta al mes la suscripción si se opta por pago mensual— es una oferta que no puedo rechazar.

Otra cosa es el nefasto trabajo que desde The Soulmen han hecho a la hora de comunicar públicamente el cambio, de implementar los descuentos a antiguos compradores y de establecer los periodos gratuitos de uso a los mismos. Esta parte ha sido y está siendo un completo caos porque hay gente que ha perdido sus periodos gratuitos por suscribirse rápido y otros, como yo, que deberían tener mucho más tiempo de periodo gratuito ateniéndonos al precio de suscripción que han puesto y al tiempo que ha pasado desde que compramos la licencia. La moraleja que saco de esto último es que de todo se aprende, incluyendo errores propios y ajenos.

Convirtiendo un iPad en una pantalla cómoda

Trabajar con un iPad tiene grandes ventajas e inconvenientes y una de estas últimas puede ser la postura requerida para usarlo.

En plena era del iPad Pro, máquina con la que se pueden llevar a cabo jornadas completas de trabajo, encontrar una postura cómoda para utilizarlo es casi una obligación si no queremos crearnos más problemas de espalda y cuello de los debidos.

La naturaleza del iPad al usarlo como portátil simplemente añadiendo un teclado y colocándolo encima de una mesa obliga a mirar hacia abajo, más aún que con un portátil, lo cual llevará más pronto que tarde a sufrir problemas físicos por estar muchas horas en una postura poco adecuada.

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Escribir y publicar a base de oídas

Una vez más: no creas todo lo que lees.

Uno de los problemas que tienen los medios de la actualidad es que publicar contenido para ser leído por miles de millones de personas en el mundo es tan fácil que cualquiera puede hacerlo. Hace un par de décadas solo te podían leer miles —o millones— de personas si escribías para algún periódico o revista de renombre. Hoy basta con Twitter y de Twitter es de donde salen muchos de los que escriben y muchas historias de las que se publican.

Ojo, no hay nada malo en ello, pero cuando el escritor no conoce en profundidad el tema y no hay un editor por encima de él revisando que lo que vaya a llegar a los lectores no sea un cúmulo de despropósitos, pasan cosas como esta: HighSnobiety publicando una historia que cuenta como adidas no entró en la Unión Soviética hasta los 80 por ser repudiada por los comunistas antes de ese año.

Si naciste en los 70 sabrás que eso es mentira porque tendrás guardados en tu memoria recuerdos de deportistas soviéticos y de países comunistas con las tres franjas y el logotipo de adidas al lado de su bandera.

Seize9 explica perfectamente esta historia en su blog y concluye con un desmoralizador párrafo sobre ello:

“¿De dónde ha sacado esta historia HS? Hace años que rula por internet una versión básica de este texto, que se va repitiendo por foros sin que nadie cuestione ni uno solo de sus argumentos. Todos con las mismas frases y las mismas fotos. En ocasiones el equipo soviético de balonmano se convierte en equipo de baloncesto, pero nadie ha perdido 30 segundos en averiguar si era cierto que la Unión Soviética prohibió el logotipo de adidas durante los juegos.”

La imperiosa necesidad de generar contenido, haciendo malas pasadas.