Sanebox: el milagro en tu correo

No sé por qué hace un mes decidí probar Sanebox. Llevaba tiempo oyendo hablar de ello y saqué 15 minutos para configurarlo y comprobar su funcionamiento.

Sanebox es un servicio que otorga nuevas capacidades a cualquier cuenta de correo electrónico y la principal de ellas es limpiar la bandeja de entrada a base de filtros inteligentes que además son capaces de aprender con el tiempo. En resumen lo que Sanebox consigue es que a la bandeja de entrada solo lleguen los emails importantes —los que probablemente requieran una respuesta durante el mismo día de llegada— y el resto se almacenan en otra u otras carpetas para poder revisarlos posteriormente.

A priori la idea parece sencilla y nada novedosa, pero Sanebox la ejecuta de forma maestra. El ejemplo lo viví en primera persona. Cuando comencé a usarlo lo hice sin mucho entusiasmo, pensando que no le encontraría utilidad, pero a los pocos días me di cuenta de que terminaba de realizar mis tareas antes de lo habitual y me enredaba menos durante la jornada laboral. “Estoy recibiendo menos emails estos días, no sé por qué”, también pensé. Por supuesto que estaba recibiendo menos emails, pero no estaba siendo consciente de ello. Sanebox los estaba filtrando a la carpeta @SaneLater y allí es donde se estaban quedando todos los emails que necesito recibir —facturas, newsletters deseadas, notificaciones de cambios en documentos de Google, notas de prensa, etc— pero no procesar de forma constante.

A pesar de que soy un usuario convencido de Slack en grupos de trabajo, el correo electrónico sigue siendo una herramienta vital para cualquier trabajador de hoy en día y es imposible vivir sin él. Además, una de mis muchas tareas es atender peticiones concretas de clientes —decenas a la semana—, por lo que abrir el correo una o dos veces al día no era una opción. Y cuando abría el correo y veía decenas de mensajes en la bandeja de entrada apilándose diariamente si no hacía algo con ellos cómo responderlos, archivarlos, borrarlos o dejarlos para más tarde, lo que estaba haciendo era perder tiempo valioso y sufriendo constantes interrupciones en mi ritmo de trabajo.

Ahora, con Sanebox, simplemente reviso dos veces al día esa carpeta secundaria para procesar los emails rápidamente —configuré Sanebox para que me envíe dos resumenes diarios con lo que se va acumulando— y vuelvo a lo que realmente importa: las tareas que tengo asignadas para ese día.

Sanebox funciona con cuentas de correo electrónico como Gmail, Exchange o que soporten IMAP, haciéndolo compatible con cualquier aplicación que se utilice para gestionar el correo. Sanebox tiene una prueba gratuita de 15 días y recomiendo darle una oportunidad si recibes más de 10-20 emails diarios. Puedes darte de alta desde aquí.