Escribir bien

Hace meses decidí que lo de escribir de manera civilizada atendiendo a las normas marcadas por la R.A.E. debía ser una prioridad para mí. Escribir más de 1.000 palabras a diario desde hace años para lectores, clientes y amigos es algo que prácticamente me obliga a ello.

Es cierto que la época de no querer usar tildes o los ‘xq’ la dejé atrás con el cambio de siglo y el abandono de la adolescencia, pero no ha sido hasta hace relativamente poco cuando me he propuesto cumplir concienzudamente con las normas de nuestro lenguaje. Simplemente quiero que lo que yo escriba en un blog, email o mensaje privado sea agradable, respetuoso y fácil de leer y entender esté dirigido a quien esté dirigido.

Se acabó el no usar el signo de exclamación inicial, no terminar las frases con un punto o abusar de anglicismos. Entiendo que el lenguaje está para entendernos y que un “ola que tal!” es, en esencia, un “Hola, ¿qué tal? ”, pero las cosas, haciéndolas bien hechas es como mejor se hacen.