Yes, we can

La victoria de Barack Obama en las elecciones de Estados Unidos ha despertado en muchos de nosotros la esperanza. Esta sociedad global que hemos creado entre todos contiene errores gigantes; de repente nos hemos dado cuenta que la humanidad se ha arrojado al retrete y alguien puede tirar de la cadena en cualquier momento.

Economía. Estamos en una situación crítica. No me gusta ser agorero pero los números son catastróficos con inflación, déficits públicos, recesión mundial, paro galopante… En definitiva, estancamiento o retroceso de todos los indicadores macro y microeconómicos. Porque no nos engañemos, a todos nos afecta la crisis de una u otra forma y esto es sólo el principio, no se vislumbra la luz al final de túnel. En este duro camino que hemos empezado vamos a sufrir monetariamente como nunca hubiéramos pensado y habrá muchos infelices que no consigan adaptarse a las duras condiciones dadas.

Medio Ambiente. El cambio climático es un hecho innegable a pesar de que ciertas teorías científicas lo discuten argumentando que ha habido épocas pasadas en la Historia con subidas de temperaturas o glaciaciones. No soy científico pero sé que talar un árbol no es beneficioso y la Tierra es deforestada sin control. Sé que derrochamos energía como si no importara bajo el pretexto de que “tener encendida una bombilla/TV/aparato 15 horas a día sólo cuesta unos céntimos, no seas rata y no apagues”. Sé que seguimos dejando el maldito grifo del agua abierto más de lo necesario. Sé que la humanidad es tan estúpida como para que agotemos todos los recursos naturales y que nos encaminemos sin remedio a un escenario en el que nuestro planeta no pueda abastecer alimentos para todos.

Guerras. Sólo nosotros podemos ser tan ignorantes como para seguir enfrascados en guerras en el siglo XXI y potenciando el armamento nuclear tras haber pasado dos Guerras Mundiales con decenas de millones de vidas degolladas y episodios tan denigrantes para la conciencia humana como lo ocurrido en Hiroshima. ¿Alguien puede parar esto? ¿Corea del Norte, Irán y Pakistán tienen solución? ¿Alguien ha convencido a los tarados que dirigen Rusia y Estados Unidos de que la Guerra Fría molaba y estaría bien volver a ella?

El año 2008 está siendo bastante oscuro y muchos dudamos de la capacidad de los humanos para corregir los graves errores cometidos y no volver a reincidir en ellos. Es una época en la que necesitamos nuevas ideas, cambios, propuestas arriesgadas y serenas al mismo tiempo. Momentos similares han ocurrido a lo largo de los tiempos y las revoluciones sociales, ideológicas y espirituales han permitido avanzar e ir saliendo de las trampas en las que íbamos cayendo.

Para salir del pozo en el que nos encontramos ahora no necesitamos ningún milagro, tan solo necesitamos que la humanidad quiera ser humana y que quiera ser mejor. Necesitamos creer en lo que vamos a hacer para que el mundo sea otro. Obama escenifica ese deseo de cambio, de ser mejores, de enmendar los fallos y de prosperar por el camino correcto. Obama no es un Dios ni un mago y probablemente no pueda cumplir gran parte de los objetivos que se ha propuesto pero ÉL puede ser mucho más que el presidente de la nación más potente del planeta. Obama puede ser la inspiración, el punto de apoyo, para que muchos millones de personas quieran remar en la misma dirección y sacar esto adelante. De momento muchos se han subido al carro.

¿Se puede cambiar y mejorar? YES, WE CAN.

¿Para qué sirve un contrato?

Los contratos se inventaron para plasmar y firmar en un papel los acuerdos alcanzados entre dos o más individuos y que de esta forma esos acuerdos se respetaran hasta sus últimas consecuencias. En muchos contratos se permiten cláusulas que sirven para que alguna de las partes pueda renunciar a ese acuerdo asumiendo una penalización previamente pactada.

En el año 2008, los contratos siguen plenamente vigentes y se hacen contratos para todo, incluso has de aceptar hasta un contrato para usar Mac OS X, YouTube o Flickr por ejemplo. Pero si hay algo de moda en el 2008, es la crisis y en tiempos de crisis los acuerdos alcanzados hace unos años entre “amigos” le vienen muy mal a mucha gente, no los consideran adecuados, rentables, ventajosos, etc. Es por eso que a lo largo del año estoy viendo a mucha gente querer romper acuerdos sellados bajo contrato con todo tipo de excusas reales o fantásticas como: “no puedo cumplir el contrato ahora porque me engañaste en su momento”, “no puedo cumplir el contrato porque me han despedido”, “no puedo cumplir el contrato porque es suficiente con cumplir los primeros puntos del contrato, olvidémonos de los últimos que hay crisis”… Y así todas las excusas que te puedas imaginar. Pero además algunos no quieren romper el acuerdo ateniendose a la clausula penalizadora, tampoco les interesa respetarla y desean entrar en una guerra.

Ciertamente, estoy sufriendo en mis propias carnes esa ganas de incumplir contratos y cuando vas a consultar al abogado te encuentras con que en la mayoría de las ocasiones es mejor “llegar a un acuerdo (con quien no quiere respetar el acuerdo) ya que si no acabarás en juicio y a saber si te dan la razón y cuando te la dan a pesar de que la llevas”. Joder, entonces ¿para que coño sirve un contrato si todo el mundo se lo puede saltar a la torera con la tranquilidad de que pueden pasar años hasta acabar perjudicado e incluso puede que un juez de la razón al que no la lleva? Este es otro de los elementos imperfectos del mundo que hemos creado. Al menos en España, donde la justicia es más lenta que los malos del Equipo A.

Los juegos vergonzantes

Hoy han comenzado los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Viendo la inauguración hemos flipado al ver a tantos miles de chinos actuando de forma tan espectacular y sincronizada. Esa representacion es la que China ha preparado para cegar e impresionar al mundo pero no debemos olvidar que el régimen comunista que gobierna en ese país es el promotor, responsable y culpable de algunas de las mayores atrocidades cometidas contra la humanidad y contra el equilibrio medioambiental de la Tierra.

Muchos medios de comunicación y bloggers han puesto el grito en el cielo debido a las limitaciones comunicativas que van a sufrir directa o indirectamente por culpa de la censura (por ejemplo, ningún deportista podrá escribir un blog contando sus experiencias en Pekín ni tampoco se le permitirá hablar con un periodista que no haya sido previamente autorizado).

Pero lo peor no es eso, lo peor es lo que sufre el pueblo chino diariamente. Zonas contaminadas hasta decir basta con índices per capita record en cuanto a malformaciones y casos de cáncer, ejecuciones arbitrarias, diferencias brutales entre millones de ricos y CIENTOS de millones de pobres cuya vida es un infierno permanente…

Munich 72, Montreal 76, Moscú 80 y Los Ángeles 84 fueron juegos en los que el boicot político tuvo su máxima expresión ya que se celebraron en países capitalistas y comunistas… Yo no quiero volver a la Guerra Fria ¿pero no sería mejor dejar de lado la era de “lo mejor es lo políticamente correcto” y haber boicoteado estas olimpiadas hasta haberlas reducido a ceniza? Bush y Sarkozy ladraron mucho y han mordido poco, hoy estaban sentados en el palco del Nido del Pajaro.

Cosas obligatorias

Hay cosas que deberían ser obligatorias para todo el mundo; me explico: hacer el Camino de Santiago ha sido una experiencia absolutamente inolvidable.

Es verdad que cuando uno piensa que va a emplear parte de sus vacaciones en “andar, sufrir y estar cansado” cree de sí mismo que es un poco tonto…pero El Camino cambia esa perspectiva desde que comienzas la primera etapa. El Camino es especial, muy especial, seas o no creyente.

¿No os ha pasado alguna vez que sentís que no podéis explicar a los demás una experiencia por lo increíble que os ha resultado? Eso me pasa a mí esta vez; y no sólo a mí, pues todo el que lo ha hecho sabe que no puede explicarse con palabras hasta que no lo vives en primera persona.

Por eso decía yo al principio que los humanos debíamos nacer con una obligación más: hacer el Camino de Santiago. Aquí teneis fotos.

Record

Muchas veces tenemos remordimientos de conciencia después de comprar objetos a precios desorbitados. Creemos que no valen realmente lo que estamos pagando por ellos (cubatas, ropa, entradas de espectáculos, etc). ¿Le pasará lo mismo a Ronald S. Lauder cuando pague los 135 millones de dólares que le ha costado la subasta del retrato de Adèle Bloch-Bauer de Klimt?