Sentimientos encontrados con el cambio de modelo de Ulysses

Otra aplicación más que se pasa a las suscripciones.

Ayer antes de dormir hice el repaso habitual a mi timeline de Twitter y vi que The Soulmen, la empresa detrás de Ulysses, había decidido modificar su modelo de negocio y se cambiaba en ese mismo momento de pago por licencia a suscripción.

La noticia me pilló desprevenido y al ser un tema que me interesa por las diversas implicaciones que esto tiene para mí, me puse a leer su post de anuncio, el mucho más completo post de su fundador explicando las motivaciones y las decenas de respuestas de los usuarios en Twiter, unas con apoyos inmediatos, otras muchas con graves descalificaciones y otras acusándoles de mentirosos porque hace algo más de un año dijeron que no se pasarían al modelo de suscripción.

Aunque al principio este anuncio no me gustó porque efectivamente y como temíamos el tema de las suscripciones se está yendo de las manos y todo tiene un límite, tras leer el post completo del fundador entiendo su decisión. Su lucha permanente era conseguir usuarios nuevos para poder seguir vendiendo licencias, centrándose sobre todo en añadir funcionalidades mientras se dejaba de lado la posibilidad de mejorar las existentes ya que ‘seguir igual’ no vende.

Entiendo que haya gente que deteste las suscripciones y otros que no utilicen tanto Ulysses como para plantearse pagar de forma recurrente por la aplicación, pero en mi caso no albergo muchas dudas. Utilizo Ulysses a diario desde marzo de 2016 cuando invertí 70€ en comprarla (45€ la versión para macOS, 25€ la de iOS) y es parte fundamental en mi flujo de trabajo. Podría trabajar con otras opciones, pero desde luego no lo haría tan rápido y tan cómodo como lo hago con Ulysses y no por estar acostumbrado a ella, sino porque no existe una aplicación de notas y escritura con opciones de publicación que permita hacer lo que yo hago de forma más organizada, rápida y sencilla.

El tiempo es dinero y Ulysses me ahorra tiempo. Se suele trabajar por dinero y con Ulysses puedo trabajar mejor. Considero que comprometerme a pagar 2,5€ al mes por usar su aplicación —los antiguos compradores tenemos un precio especial de por vida con un descuento del 50 por ciento sobre los 5€ que cuesta al mes la suscripción si se opta por pago mensual— es una oferta que no puedo rechazar.

Otra cosa es el nefasto trabajo que desde The Soulmen han hecho a la hora de comunicar públicamente el cambio, de implementar los descuentos a antiguos compradores y de establecer los periodos gratuitos de uso a los mismos. Esta parte ha sido y está siendo un completo caos porque hay gente que ha perdido sus periodos gratuitos por suscribirse rápido y otros, como yo, que deberían tener mucho más tiempo de periodo gratuito ateniéndonos al precio de suscripción que han puesto y al tiempo que ha pasado desde que compramos la licencia. La moraleja que saco de esto último es que de todo se aprende, incluyendo errores propios y ajenos.

¿Mujer de ex presidente de gobierno rica? ¿Por qué no?

En una reciente e interesante entrevista que Bill Simmons ha realizado a Barack Obama para GQ se puede leer una de las miles de diferencias que existen entre España y Estados Unidos.

“¿Te asusta que tu mujer pueda tener un programa de televisión que genere cientos de millones y tu seas el secundario? Porque es una posibilidad. Podría hacerlo si quiere”, pregunta Simmons al hombre más poderoso del planeta.

La respuesta de Obama, aclaratoria:

“Si eso es lo que quiere no tengo ningún problema en que gane un montón de dinero. No hay nada malo en ello”.

¿Qué pasaría en España si Rajoy, Zapatero o Aznar hablasen como Obama? Guerra civil no, pero casi. Se les acusaría de todo.

¿Cómo crees que será el futuro?

Hoy es un día como otro cualquiera. En realidad que sea 21 de octubre de 2015 y que la fecha coincida con la que llegaron Marty McFly y Emmet Brown al futuro no es importante ni un hito. Es un simple miércoles de otoño.

Pero hoy es un día perfecto para recordar ‘Regreso al futuro II’, porque haciéndolo podemos pararnos un momento a pensar dónde estamos y qué tenemos a nuestro alcance comparándonos con las imágenes de la famosa película.

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La nueva Apple

La Apple de 2015 es una Apple que me gusta mucho menos que la de hace años. Lejos de taparme los ojos y pensar que Apple es una ONG que deba hacerme feliz, sé que Apple está para ganar dinero, el máximo posible.

Pero hay formas y formas de hacer las cosas. La Apple de 2015 es una Apple colega, moderna, cool, afeminada en exceso y entregada a la misión de crear una imagen de perfección y fashionismo que en algunos casos resulta ridícula. Continuar leyendo “La nueva Apple”

En recuerdo a Steve Jobs

Si mis cuentas no fallan, desde 1999 he comprado 35 Macs, 12 iPhones, unos 15 iPods y tres iPads. Todos para mi, mi familia o las empresas en las que he trabajado.

También he sido el responsable directo de que 12 personas y cuatro empresas utilicen Mac OS X en su día a día y de que unos 15 amigos y familiares tengan un iPhone.

Todos esas adquisiciones e influencias no las he realizado por llevarme una comisión, sino por ayudar a la gente a llevar a cabo más sencillamente parte de sus tareas diarias con unos buenos productos que son simples, funcionan bien y son fáciles de usar. He ayudado a vender productos de Apple (compañía fundada por Steve Jobs) sin que me paguen por ello y eso es algo de lo que me siento tremendamente orgulloso. Con mis acciones, he colaborado a extender parte de la filosofía de Apple, la cual no ha sido otra que la de Steve Jobs: la simplicidad, la belleza, la búsqueda de la perfección, la preocupación por los detalles y el querer destacar liderando e innovando.

Steve Jobs ha sido un genio que ha transformado -en mayor o menor medida- la vida de cientos de millones de personas. Su visión, su audacia y su creatividad nos han influido de tal manera que es difícil no considerarle como uno de los grandes personajes de la humanidad en los últimos 50 años.

He ayudado a Jobs a ganar decenas de miles de euros, pero soy yo el que le tengo que dar las gracias por haber aprovechado cada momento de su existencia mejorando la nuestra. Como CEO nos ha dejado historias fabulosas como la del logo de Google en el iPhone. No es la primera vez que hablo de Steve Jobs en el blog, ya lo hice años atrás recordando su extraordinario discurso en Stanford o en el momento de una de sus bajas médicas temporales. Posiblemente no vuelva a hablar de él aquí, así que, por si acaso, quiero darle las gracias públicamente por tantas cosas que me han ayudado en mi vida. GRACIAS, GENIO.

Ni Apple ni sus famosos productos existirían si Steve Jobs no hubiese desarrollado sus ideas, únicas y audaces, en el campo de la informática. Steve nos dejó ayer víctima de un cáncer de páncreas al que no ha podido vencer a pesar de haber luchado contra él como un jabato durante casi ocho años y de tener a su disposición todos los recursos económicos imaginables para ser atendido por los mejores mejores especialistas en las más prestigiosas instalaciones del planeta Tierra.

Algunos de los inventos-ideas de Jobs que han cambiado el mundo para siempre son:

  • Los sistemas operativos de ventanas (Windows lo copió)
  • Macintosh (el primer ordenador con ratón)
  • Pixar (Toy Story, Wall-E, Up, etc.)
  • Apple Stores (y muchos de sus diseños interiores)
  • Mac OS X
  • iMac
  • iPod
  • iTunes
  • iOS
  • iPhone
  • App Store
  • iPad

Como dijo Steve hace tiempo: “La muerte es posiblemente el mejor invento de la vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo”. Y así es. Hoy más que nunca.

Modas o costumbres en Estados Unidos

Como amante de los Estados Unidos, siempre que he viajado a ese país he observado con mucha atención las costumbres, las maneras y los comportamientos de la gente en las calles, los bares y los comercios.

Desde la primera vez que pisé suelo yankee con una edad en la que te empiezas a dar cuenta de las cosas, me llamó poderosamente la atención ser consciente que lo que se convierte en una moda o costumbre en Estados Unidos se convierte en una moda o costumbre a lo bestia. Son trescientos millones de personas con un potencial consumista sin parangón, por lo que algo que triunfe allí lo hará a lo grande.

Pero hay algo aún más interesante. Y es que eso que triunfe en Estados Unidos, triunfará en el resto del mundo entre seis y veinticuatro meses después. Seguro. No quiero malinterpretarme, no triunfarán el 100% de productos o costumbres, pero sí un porcentaje elevadísimo.

En el año 2004 comenzaban verse por las calles de Nueva York muchos iPods. En 2005, en la misma ciudad, era una auténtica invasión. A mitad de 2006 se empezó a desatar la locura por los iPods en Europa. Todo el mundo quería o tenía uno.

Pasó lo mismo con el iPhone. Lo presentaron en enero de 2007. Se puso a la venta en EEUU en junio de 2007 y fue un tremendo éxito. Justo un año después pasó lo mismo en Europa. Hoy en día, las calles de Nueva York, Madrid o Villamanrique de Tajo, están, literalmente, atestadas de iPhones.

¿Y con el iPad? La misma película. Doce meses arrasando en el mercado. El año pasado estuve en Los Angeles el fin de semana del lanzamiento comercial del primer iPad y fue una auténtica fiebre. Un año después, he pasado una semana en Miami y me ha sorprendido enormemente de lo que he visto. No me lo esperaba. Es virtualmente imposible conseguir un iPad 2 en las tiendas porque Apple no da a basto a fabricar los que el mercado demanda. Pero es que además, y esto es aún más importante que las cifras de ventas, he visto a cientos de personas con iPads. Y no las he visto en sus casas. Las he visto en restaurantes, en la playa, en centros comerciales, en coches, en cafeterías, en hoteles, en aeropuertos y aviones, sentados en un parque… En todos esos sitios he visto a gente usando iPads.

Y muchos de ellos eran niños. Los niños de Estados Unidos comienzan a no ir con la Nintendo portátil de turno a todos lados. Van con un iPad. No quiero que nadie venga ahora a caer en la demagogia diciéndome que eso sólo lo hacen los niños ricos. Una Nintendo 3DS cuesta 250$ (250€ en Europa) y actualmente se pueden encontrar iPads de segunda mano por ese precio o poco más.

Yo mismo, por primera vez, me he encontrado realizando un viaje trasatlántico sin una consola de Nintendo en la mochila. Con el iPad he consumido las horas de avión más entretenido que nunca viendo películas, series, escuchando música, jugando o escribiendo. Haciendo todo con un único “chisme”.

Evidentemente, en Estados Unidos el potencial económico es mayor que en Europa, pero sólo hay que esperar un tiempo para ver pautas de comportamiento similares por estos lares. El iPad va a seguir arrasando y toda una generación empieza a tener su primer contacto continuo con la informática mediante iOS (el sistema operativo de iPhone, iPod touch y iPad).

Mientras, los Playbooks de demo de Blackberry languidecen en las tiendas sin que se les preste mucha atención. ¿Hasta donde llegará Apple en el mercado de consumo?

¿Consumo o consumismo?

Esta semana fui a hacer la compra y tenía en la lista “echar al carro” algunos botes de refrescos y cervezas. Cuando estaba buscando la Fanta Zero, volví a observar que todos los paquetes de botes venían de ocho en ocho, dando prácticamente por desaparecida la era en que los refrescos se vendían de seis en seis. Esta modificación en la presentación de los packs de latas tiene como objetivo una sola cosa: vender más latas. No estás obligado a llevarte los ocho botes, pero de momento ya te lo han presentando así y acabas picando más de una vez.

Analizando superficialmente el macabro objetivo de Coca Cola, llegué a la misma disyuntiva que tengo desde hace meses: es mejor para la raza humana dejar de ser tan consumistas y consumir sólo lo necesario pero… con esta crisis en la que estamos metidos ¿cual es el punto equilibrado?Quicir, si dejamos de consumir, provocamos una caída brutal en la industria que consecuentemente trae consigo cierre de empresas y paro galopante lo cual nos acaba afectando sí o sí.

En realidad eso es lo que está ocurriendo ahora ya que el consumo ha bajado en muchos puntos porcentuales debido a tres factores: subida de precios (alimentos, combustibles, etc) que da lugar a una menor capacidad de gasto a nuestros bolsillos, falta de crédito (los bancos no nos dejan dinero tan alegremente como hace unos años) y poca confianza en el sistema que provoca que paralicemos muchas de las compras planeadas y deseadas.

Contra el primer punto poco podemos hacer las masas ya que si nos ponen el litro de gasoil a 3 euros, hemos de seguir llenando el deposito al menos para desplazamientos imprescindibles. Pero los puntos segundo y tercero si los podemos modificar ya que si el consumo crece, crecerá la producción, el empleo, los beneficios y de nuevo los prestadores de dinero tendrán dinero disponible para dejarnos y que olvidemos la crisis.

¿Entonces realmente la solución es ser consumistas pero con un cierto límite? Según estos planteamientos y tal como está organizada nuestra economía liberal, sí. Pero muchos quieren dejar de lado el consumismo absurdo y desean vivir en un mundo más calmado y feliz que no sufra estos vaivenes por culpa de la avaricia que hemos mostrado al desear más y más así que, ¿estamos dispuestos a cambiar realmente nuestra forma de actuar? ¿Nos sacrificaremos a cambio de tener un mundo “más cutre” y tranquilo y no tan pro-moda, fashion y estresante?