Tal día como hoy hace diez años viví uno de los momentos más intensos de mi vida cuando el Real Madrid gano la Champions League. Desde pequeño siempre oí hablar de las Copas de Europa que había ganado el Madrid cuando las teles no emitían en color y también de pequeño sufrí cuando Bayern, PSV y Milán nos humillaban en partidos invernales de los 80 que sólo me traen malos recuerdos… Aquel equipo de la Quinta del Buitre, designado por todos para ganar la orejuda, había sido enterrado en el Giusseppe Meazza y los comienzos de los 90 fueron muy duros, con un equipo indigno de ganar nada más allá de los Pirineos.
En 1998, el Real Madrid acumulaba 32 años sin triunfar en la Copa de Europa y yo creía que ganarla sería algo imposible, una fantasía que mi mente no podía imaginar por lo descabellado y monumental de la hazaña. Pero esa temporada el once titular era muy bueno y el equipo fue pasando rondas hasta plantarse en la gran final del 20 de mayo en Amsterdan. Illgner, Panucci, Hierro, Sanchis, Roberto Carlos, Karembeu, Seedorf, Redondo, Raul, Morientes y Mijatovic fueron los titulares que dieron buena cuenta de la Juventus con un resultado de 1-0 con gol de Mijatovic.
El momento del gol fue una locura (lo viví en Disco Castill) pero cuando el arbitro pitó el final me sentí en trance junto a una marea de gente que me arrastraba de un lado a otro. Todos lloraban, se abrazaban, chillaban, golpeaban… Creo que fueron 20 minutos, tal vez fueron más, pero lo que sentí en ese momento fue el éxtasis más absoluto, el sueño que tantos años la realidad se había encargado de impedir, al fin logrado. Ese 20 de Mayo de 1998, por primera vez en mi vida, pude gritar: “¡¡¡SOMOS CAMPEONES DE EUROPA!!!”










