Fotos con cámara y no con teléfono

Así fue como prácticamente dejé de hacer fotos con el teléfono.

Lo poco gusta y lo mucho cansa. Lo poco se cuida y lo mucho no se aprecia.

La tremenda facilidad que tenemos hoy en día para hacer fotos en cualquier momento a coste cero gracias a los teléfonos móviles ha traído consigo una pérdida de interés por las cámaras digitales y un descenso en el uso de las mismas. Solo hay que echar un vistazo a redes sociales como Facebook, Instagram o Twitter para ver que la inmensa mayoría de fotos compartidas ahí son realizadas desde smartphones.

Reconozco que a mi me ocurrió lo mismo. Con el aumento de la calidad de las cámaras integradas en sucesivos iPhones, fui dejando de lado las cámaras tradicionales para momentos puntuales. A pesar de que en 2012, antes y después de que naciera mi hijo, compré una Sony NEX-7 y una Sony RX-100 que usaba de vez en cuando, el teléfono seguía siendo la ‘cámara principal’ y el 90% de las imágenes las hacía con el iPhone. Viajes, excursiones, momentos especiales… En todas esas situaciones el iPhone era el aparato desde el que inmortalizar momentos de todo tipo. Tal era el poco uso que hacía de la NEX, que si no hubiese sido porque la usaba para temas profesionales varias veces anualmente la hubiese vendido.

Todo eso siguió ocurriendo durante tres años hasta que en el verano de 2015 compré una Sony RX-100III. Atraído por su tamaño, calidad y visor electrónico, empecé a usarla con entusiasmo. Primero en las vacaciones o momentos especiales, pero al cabo de un tiempo casi siempre la llevaba encima y hacía más fotos con ella. Poder traspasar esas imágenes de forma inalámbrica al teléfono pocos segundos después de hacer las fotos, para así poder compartirlas con familia y amigos tras editarlas en VSCO, ayudó a que la costumbre de cargar con la cámara cada vez que salía de casa se convirtiese algo natural.

Fue entonces cuando fui plenamente consciente de la enorme diferencia que existe entre una fotografía tomada con una cámara y otra con un teléfono por mucha calidad que éste tenga. Y fue entonces cuando redoblé aún más mi apuesta por la cámara como dispositivo con el que capturar los recuerdos. Tanto, que el teléfono pasó a ser algo secundario solo para fotos de poca importancia o cuando el momento obligaba a ello. La RX-100III siempre estaba presente en una reunión de amigos, en un cumpleaños, en todos y cada uno de los días de Navidad…

Y así ha sido como en los últimos meses mi fototeca se ha llenado de fotos que no me canso de ver una y otra vez debido a quienes aparecen en ellas y a los detalles, colores y realidad que desprenden esas imágenes. He vuelto a disfrutar de la fotografía volviendo a usar una cámara de fotos que solo sirve para hacer fotos (y vídeo).

Processed with VSCOcam with a1 preset
Fujifilm X-70

Dado que mi tiempo cargando una réflex ya terminó hace años, he querido cambiar de cámara para mejorar aún más los resultados sin sacrificar tamaño y peso. Esta semana he recibido la Fuji X-70 y estoy gratamente sorprendido al ver su espectacular rendimiento en cualquier situación. Ahora solo pienso en la cantidad de fotos que haré en el futuro y las que me perdí de hacer en el pasado.

El presente es efímero, pero una foto dura para toda la vida si la tienes bien almacenada y accesible. Si esa foto ya es buena y con calidad, mejor.

Autor: Elio

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1 opinión en “Fotos con cámara y no con teléfono”

  1. Es que la rx100 es LA CÁMARA!! Al final lo que vale para mucho, no vale para nada, y al que le gusta el solomillo un big Mac solo lo come de vez en cuando y para salir del paso

Comentarios cerrados.