Adiós al ordenador, basta tener un iPad (o un iPhone)

¿Es imposible dejar de lado el ordenador o realmente lo que nos impide dar el paso es el miedo y las viejas costumbres?

Llevamos ya un tiempo en el que muchos de los gurús tecnológicos abogan por iOS como el sistema operativo del futuro y como la mejor opción para la inmensa mayoría de usuarios. Esos gurús argumentan que iOS ya está lo suficientemente maduro como para que sea el mejor sistema para nuestras necesidades y abogan por el abandono de ese viejo ‘camión’, el ordenador.

Con Federico Viticci a la cabeza de un ejercito de influyentes bloggers repartidos por el mundo, la idea de que un iPhone o un iPad pueda servirnos como nuestro único ordenador se va propagando poco a poco. Un día es un tuit, otro un post, al siguiente un torrente de ensayos de 5.000 palabras enlazados entre sí en los que se explica con pelos y señales como hacer del iPad nuestro único ordenador, etc. Según el círculo de redes sociales en el que nos movamos esta tendencia la habremos visto más o menos, pero existe y es imparable.

Fuera de esos ambientes tecnológicamente avanzados — de súper usuarios podríamos llamarlo—, la realidad nos muestra dos caminos diferentes. En primer lugar, a pesar de que el iPad es un producto del que se venden millones de unidades al año, las ventas continúan descendiendo y ya son dos años de descensos consecutivos; por otro, a pie de calle vemos que es habitual encontrar a personas que no tienen ordenador en casa. Amigos, familiares, compañeros de trabajo… Es cada vez más común que haya gente que no posea un ordenador en su vivienda o que si lo tiene, ya sea una reliquia o un portátil actual, reciba un uso ínfimo respecto al tiempo que pasan sus dueños con sus respectivos smartphones y tablets.

¿Entonces, qué pasa? ¿Podemos quedarnos solo con un iPad o iPhone y sobrevivir en 2016?

Un ejemplo

Hace unos meses, acudí al Barclaycard Center de Madrid a cubrir un partido organizado por la NBA que disputaron el Real Madrid y Boston Celtics. Dado que estaba acreditado y mi asistencia al partido era para trabajar, me llevé un MacBook Air para cubrir el antes, el durante y el después del choque.

El caso es que cuando al poco de cumplirse la medianoche salí del pabellón, había conseguido cubrir e informar de todo lo relacionado con el partido para nbamaniacs tanto en la web como en redes sociales sin haber utilizado el ordenador. Mi jornada fue más o menos así:

El resumen tecnológico de ese día nada extraordinario y sí rutinario, es que toda mi labor la realicé con un iPhone. El MacBook Air se convirtió en una bandeja de 1,1 kilos de peso inservible en el momento en el que no se pudo conectar a la red WiFi y el iPhone me bastó y sobró para escribir, fotografiar y transmitir algo que interesaba a mucha gente. En definitiva, para hacer mi trabajo.

Y lo hizo sin que me supusiera ningún quebradero de cabeza o molestia; al contrario, el tamaño del iPhone y su enorme pantalla me permitieron hacer de todo en tiempo récord y terminar la noche antes de lo previsto gracias a la eficiencia que permite iOS.

Lo impactante es pensar que si mi MacBook Air hubiese sido el único dispositivo utilizable de esa noche apenas hubiera podido hacer nada aunque funcionase Internet. ¿Fotos? No. ¿Actualizaciones de Twitter constantes para una cuenta de 50.000 seguidores? No. ¿Tomar declaraciones y actualizar un post con esas declaraciones al vuelo? No.

Moraleja

Ya han pasado dos años desde que decidí dar al iPad más protagonismo en mi día a día en lo que a trabajo se refiere debido a sus posibilidades. La cuestión es que muchas veces, por un tema mental, tendemos a pensar que en un ordenador podemos hacer todo más rápido y mejor.

La realidad es que un iPhone o iPad nos permite llevar a cabo la mayoría de las necesidades para las que tradicionalmente se ha utilizado un ordenador, ordenándolas de más a menos comunes:

  • Navegación y correo electrónico.
  • Mensajería instantanea personal y laboral.
  • Consumo enfermizo de redes sociales.
  • Gestor de tareas, notas y calendario.
  • Jugar a videojuegos.
  • Tener nuestra biblioteca musical completa.
  • Tener nuestra biblioteca de fotografías completa.
  • Ver películas y series.
  • Edición de fotografías.
  • Escáner.
  • Almacenar y editar todos nuestros documentos de texto y hojas de cálculo.
  • Imprimir esos documentos (con una impresora, claro).
  • Actualización y mantenimiento de un blog.

Todo ello sin tener que estar pendiente de redimensionar ventanas, gestionar archivos en carpetas, actualizar sistemas operativos, con una sincronización permanente y evitando un gran gasto energético como bien destaca Ben Brooks en su blog. Hace un mes leí un artículo en tono irónico que ponía en evidencia al MacBook por el mero hecho de analizar un MacBook comparándolo con el iPad Pro: no es táctil, hay que estar sentado siempre para usarlo, pesa más, no tiene 4G, peor batería, peor sonido, no tiene cámara…

Las barreras mentales que tenemos hacia el “no tener ordenador” son enormes y tal vez sea el momento de replantear nuestras necesidades reales y ver si el dinero, espacio y tiempo destinados a tener dos productos que hacen las mismas cosas son necesarios y con poseer un iPad además de un teclado físico nos es suficiente o por el contrario un portátil nos serviría de ordenador y tablet. 

Ojo, no digo que mi caso sea así, pero cada uno debe pararse a pensar cómo se encuentra más agusto olvidándose del “es que con un iPad no se puede hacer nada”.

Autor: Elio

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2 opiniones en “Adiós al ordenador, basta tener un iPad (o un iPhone)”

  1. Puedo estar más o menos de acuerdo, pero si hubieras usado el tethering también podrías haberlo hecho con el MBA ;)

    1. Lo pensé, pero eso suponía seguro quedarme sin batería en el iPhone (no llevaba cable) y además gastar bastante datos…

Comentarios cerrados.