Zelda Ocarina of Time cumple 10 años

Hace exactamente 10 años que The Legend of Zelda Ocarina of Time se puso a la venta en Estados Unidos. A Europa llegó un par de semanas después (11 de diciembre) y fue bastante complicado encontrar una copia antes de las navidades ya que Nintendo no daba a basto para distribuir cartuchos dorados en todo el mundo. Afortunadamente yo había dejado hecha mi reserva en El Corte Ingles de Goya el 24 de noviembre de 1998 (aún conservo el ticket de compra, lo tengo delante mía en estos momentos) y el día que me avisó el vendedor acudí raudo a por el juego.

Todos aquellos que lo hayáis jugado y disfrutado, sabéis que se trata de uno de las mejores aventuras de la Historia, incluso la mejor para muchos. La saga Zelda disfrutaba de fama mundial y la última entrega para consolas de sobremesa había sido el mítico The Legend of Zelda A Link to the Past de 1991, otra obra cumbre que ponía el listón muy alto para el siguiente capítulo que los jugones llevábamos años esperando.

Pero Ocarina of Time fue una auténtica revolución en el mundo de las consolas ya que teníamos delante nuestra un inmenso mundo ficticio en tres dimensiones, Hyrule, que debíamos explorar y descubrir, interactuando con decenas de personajes, visitando pueblos, castillos, granjas, luchando contra las fuerzas de Ganon, admirando la belleza de los paisajes, temiendo por cuando llegara la oscuridad y aparecieran fantasmas… Si a esto le añadimos que el argumento de este Ocarina of Time era épico, el resultado no podía ser otro que disfrutar de una de las mejores experiencias de ocio informático de todos los tiempos.

Como recuerdo más personal, os cuento que estuve semanas enteras disfrutando con mi Nintendo 64 gracias a la maravilla que Miyamoto y su equipo habían creado. Las navidades me pillaron de por medio y en ese época de estudiante, las vacaciones las pasaba en Villamanrique, pero allí sólo había una tele (que por supuesto disfrutaban mis abuelos). Decidí llevarme mi pequeña tele de tubo de 14 pulgadas y la N64 al pueblo y las puse en el salón junto a la otra tele. Mientras ellos veían sus programas favoritos, yo jugaba con los auriculares conectados y visitaba el Castillo de Hyrule, el Lago Hylia o cabalgaba a lomos de Epona. Momentos inolvidables de mis vivencias en este mundo gracias al Mundo Real y al mundo virtual.

Autor: Elio

Si te ha gustado este post no dudes en suscribirte al feed RSS o a seguirme en Twitter para seguir comentando este y otros artículos que vendrán. Gracias por tu visita.