Nuestro viaje por New York

Ya que somos tan fans de Nueva York y nos gusta horrores estar allí, voy a hacer un post extenso sobre nuestra última estancia en la ciudad que realmente nunca duerme, comentando los lugares visitados, restaurantes donde comimos, opciones recomendadas, etc. Tal vez a alguien le sea de utilidad en el futuro y nosotros tendremos un recuerdo más persistente del viaje al releer el post. ¿Qué hacer en Nueva York? ¿Dónde comer en Nueva York? ¿Plan de viaje completo para una visita a New York? Sigan leyendo si les apetece, pueden hacerlo del tirón o en varias sesiones, el post es largo.

VIERNES 15 DE AGOSTO DE 2008

Little Italy

Llegamos a NYC a eso de las tres de las tarde procedentes de un vuelo de Toronto que había sido de todo menos agradable ya que en plena ascensión, los motores del avión se pararon y los pasajeros creímos que el Regional Jet de ComAir perdía fuerza y nos íbamos al suelo… Menos mal que todo parecía planeado y no hubo ningún problema real. Aún así el susto no te lo quita nadie y el resto del viaje fue intranquilo.

Bueno, el caso es que aterrizamos, recogimos nuestras maletas y nos montamos en un taxi camino del hotel. El vehículo era amplio pero los amortiguadores estaban hechos papilla (probablemente debido al mal estado en que se encuentra el asfalto en todo NYC). Los taxis entre el JFK y cualquier punto de Manhattan cobran una tarifa fija de 50$ y cuando se los di al tío me puso mala cara porque no le daba propina. Volví a sacar unos dólares más y luego me arrepentí de dárselos, la propina no es obligatoria para los taxistas sino estas conforme con su servicio y él desde luego no nos lo había dado llevándonos en un taxi destartalado y hablando permanentemente a través del móvil.

Era tarde para comer pero necesitábamos llenar la barriga y nos fuimos a un Sbarro que estaba cerca del hotel, el Mama Sbarro´s de la 48 con Broadway. Allí comimos macarrones con queso y pizza y nos sentimos tan agusto en sus mesitas que repetimos varios días más tarde. En ese mismo lugar nos encontramos con la primera de las muchas expediciones de españoles que han invadido NYC este verano. Tras la comida nos bajamos a dar un garbeo por Times Square, uno de los lugares más espectaculares de la ciudad, donde nos cayó una tromba de agua impresionante que sobrellevamos bajo unos soportales, en un Starbucks y en el Foot Locker de TS comprando material interesante.

Después subimos por la Quinta Avenida paseando hasta la Apple Store de la calle 59. Nunca habíamos estado allí ya que las anteriores veces que fuimos a NYC, el cubo de cristal aún no había sido construido pero pudimos advertir rapidamente que esa tienda ya es un icono de la ciudad, una visita turística más que hacer debido a que estaba siempre llena con centenares de personas de todas las nacionalidades… y abre veinticuatro horas al día todos los días del año.

Anduvimos buscando un deli (sitios con comida cocinada lista para llevar) con el objetivo de comprar cena y subirnosla a la habitación pero no encontramos ninguno y nos metimos a un Heartland, una cervecería cojonuda. Cenamos una hamburguesa (la mía era de bufalo, buenísima pero de sabor fuerte) y una pinta de cerveza elaborada por ellos mismos. Se puede decir sin duda que fue una cena potente y eso que en principio buscabamos algo ligero. Sitio recomendado y existen varios en la ciudad, mirad más localizaciones en su web.

SÁBADO 16 DE AGOSTO

Nos levantamos pronto (como todos los días cuando uno viaja a USA) y empezamos a patear las calles sin desayunar ya que a las 10 de la mañana España y Estados Unidos disputaban un partido de baloncesto correspondiente a las olimpiadas de Beijing y eran los dos máximos favoritos al oro, por lo tanto un partido que merecia ser visto mientras tomabamos algo. Anduvimos hasta la calle 34 y luego volvimos a Times Square al ESPN Zone para ver el partido y desayunar-comer. El ambiente era muy bueno (muchos españoles), el lugar excelente (más de cien pantallas planas HD en varias plantas), la comida y la cerveza muy buenas pero el resultado de partido no fue lo esperado, perdimos por 37 puntos (FAIL) y nuestra euforia pro-selección fue desapareciendo de igual forma que los españoles del local.

A mediodía pusimos rumbo a la parte baja del Upper East donde seguimos paseando, realizando fotos y haciendo alguna compra empujados por las sales y la debilidad del dólar. Pasamos por la tienda NBA, Bloomingdales, Nine West, Apple (para recargar emails con el WiFi gratuito y comprar unas fundas para los iPhones), el antiguo Hotel Plaza (que suerte haberme podido alojar unos días allí en 2004), la Sexta Avenida…

Tras volver al hotel a descansar un rato, decidimos salir ya que era sábado por la noche y la ciudad bullía aún más de lo normal, todas las calles estaban abarrotadas. María y yo no somos de restaurantes de lujo asique decidimos regresar a nuestro rinconcito de Mama Sbarro´s. Tras la cena dimos un paseo, compramos chocolates, Vitamin Water (la bebida de Chris Paul, Kobe Bryant y LeBron James) y nos fuimos a la cama.

DOMINGO 17 DE AGOSTO

From Top of the Rock

Ese día estabamos decididos a ser los mayores turistas de NYC y nos despertamos más temprano de la habitual. A las ocho de la mañana ya habiamos subido las 64 plantas del Rockefeller Center y disfrutabamos del Top of the Rock. Nos gustaron mucho las vistas y tanto Central Park como el Empire State lucían en todo su esplendor desde allí.

Desayunamos unos bollitos y previa charla con un gran vendedor cubano, montamos en uno de esos autobuses descapotables que te dan una vuelta por toda la ciudad. Son muy recomendables mientras el clima en la ciudad sea agradable (ya que vas al aire libre), por 50$ tienes para estar tres días subiendo y bajando en más de 50 paradas. Así ahorras el tener que coger en determinado momento un taxi por cansancio o hastío, te subes al bus y a disfrutar de las vistas de la ciudad.

Nos bajamos en el Downtown (zona financiera) y a pesar de estar a solo unos metros de la Zona Cero no nos acercamos ya que habíamos estado años atrás y el proyecto sigue bastante parado, allí sigue habiendo un enorme agujero físico y moral que no ha sido reparado. Anduvimos hasta Battery Park para ver como embarcaban los ferrys hacia Staten Island (lugar donde se encuentra la Estatua de la Libertad) mientras yo decidia si iba a ser capaz de subirme a un helicóptero, otra de las actividades turisticas que teniamos planeadas para ese día.

Relajado en la orilla del Hudson River observé como despegaban, volaban y aterrizaban, llegué a la conclusión de que tampoco iba a pasar tanto vertigo subido a uno de ellos, de hecho montar en avión no me produce ningún temor asique fuimos camino al helipuerto del Downtown y compramos los tickets para una vuelta de 12 minutos. Cuando nos estaban pasando por el detector de metales nos pidieron un teléfono de algún familiar en España por si ocurría alguna desgracia…

La experiencia mereció mucho la pena; las vistas de Manhattan, Brooklyn, Harlem, New Jersey, Governor´s Island y Staten Island desde el helicoptero son espectaculares, para no perder detalle. El helicoptero no es el vehiculo más estable inventado por el hombre y sus cambios de dirección se producen gracias a poner el aparato con una inclinación de 35 grados, pero no lo pasé mal del todo. Un pelín de canguelo y poco más.

De nuevo en tierra nos dirigimos al Southside Street Seaport a pasear por la zona y comer en una terraza. Encontramos un hueco en el Heartland de la calle principal y allí que nos sentamos. Yo probé la cerveza Indiana Pale Ale, otra regional que estaba cojonuda. En esa comida pudimos vivir en primera persona uno de los detalles de la educación que tienen muchos neoyorkinos. Cuando terminamos de comer (os recuerdo de nuevo que fue en una terraza), un chaval de la mesa de al lado nos preguntó que si nos importaba que se fumara un cigarro. Esos detalles son los que molan, en NYC, en China y aquí. Pero aquí pasa tan poquito…

Después de la comida y con un sol de justicia nos dirigimos al Puente de Brooklyn. No llegamos a cruzarlo porque es muy extenso y el calor era difícil de tolerar, pero aún así llegamos hasta casi la mitad y pudimos hacer varias fotos y ver las vistas tan maravillosas de Brooklyn, Manhattan y el Puente de Manhattan. De vuelta al hotel pasamos por el Lower East Side en autobús, zona que nos gustó bastante y que decidimos visitar a pie en días venideros.

Tras una breve visita al Nike Town nos fuimos a cenar a Serafina, un italiano maravilloso. En realidad íbamos camino de Patsys pero los domingos de agosto cierran asique Serafina nos pareció buena elección. La pasta buenísima y tenían Stella Artois fresquita. Allí coincidimos con más españoles.

LUNES 18 DE AGOSTO

Para empezar una nueva semana teniamos grandes planes, visitar zonas que no conociamos y quedar a comer con nuestros amigos Antonio y María, con los que llevabamos varios meses queriendo vernos y finalmente tuvo que ser a seis mil kilometros de nuestras casas por aquello de coincidir en las vacaciones.

Pillamos fruta y bocatas para desayunar en un deli y cogimos el bus camino del Greenwich Village, un barrio en el que me encantaría residir si tuviera la enorme suerte de poder pasar una temporada en New York. Allí estuvimos paseando, viendo los edificios residenciales para acabar descansando un rato en Washington Square , un parque con una estatua dedicada a Garibaldi, algo que no nos esperabamos.

De allí nos dirigimos a la tienda Flight Club pero estaba cerrada asique seguimos caminando hasta Broadway donde según avanzábamos hacia el SoHo el ambiente se iba a tornando más bohemio y moderno. La parada en el Urban Outfitters era obligada (posiblemente la cadena de tiendas más fashion urbanita de todo el mundo) y dimos un paseo por el NoHo antes de vernos con Antonio y María.

Comimos con ellos en una terraza y luego estuvimos toda la tarde paseando por Chinatown, Little Italy y el Lower East Side. En Chinatown buscamos relojes piratas e incluso llegamos a meternos en una trastienda clandestina a 50 grados pero no vimos nada que mereciera la pena. De vuelta al Greenwich Village hicimos parada en Classic Kicks con un botín excepcional, esas Terminator lagarteranas y las Vans de piel en formato bota, no se encuentran todos los días.

Nos despedimos de nuestros amigos y volvimos al hotel previa parada en el deli Duke para comprar fruta, nuestra cena de ese día ya que empezabamos a estar hinchados de tanto comer. Al llegar a la habitación nos llevamos un disgusto porque los del housekeeping habían tenido la feliz idea de enchufar el aire acondicionado con una temperatura obejtivo de 14 grados… totalmente indignante. Menos mal que en la calle hacía bastante calor y abriendo las ventanas y la puerta se creó una corriente que hizo subir la temperatura 4,5 grados en apenas unos minutos…

MARTES 19 DE AGOSTO

La mañana siguiente la comenzamos en Duke donde me zampé un bocadillo con unos 300 gramos de embutido, costaba masticarle y digerirle. Con esa inyección de energía comenzamos a andar hasta la calle 33 con Broadway, zona en la que estuvimos un par de horas comprando algún que otro regalo para la familia (Victoria´s Secret, Foot Locker, Lids, Macy´s). Después de dar muchas vueltas subimos a Times Square para comer en Virgil´s, un restaurante que nos había recomendado Rodri. La hamburguesa estaba cojonuda y las pintas de Stella Artois no os cuento.

Después de comer subimos hasta la tienda Apple de la Quinta Avenida (de nuevo) para contestar algún email y fuimos a Central Park a dar un paseo y tirarnos al césped a descansar. Era la primera vez que íbamos en este viaje y es que aunque Central Park es visita obligada si vas a NYC, hay tantos sitios que ver y visitar que es mejor llevarlo planeado todo. El último plan de la tarde era coger de nuevo el bus turístico para subir al Bronx pero nos fijamos mal en el folleto que explicaba todo y cuando llegamos a la parada hacía 30 minutos que había pasado el último “viaje” hacía el norte… EPIC FAIL. Nos quedamos un poco chafados, asique nos metimos a un Starbucks a recargar energía y seguimos paseando por la Octava Avenida y alrededores.

La última noche que pasamos en Manhattan fue un poco triste porque era el comienzo del fin de un viaje que habíamos disfrutado muchísimo y estábamos alicaídos porque no sabíamos cuando podríamos volver de nuevo, si pasarían seis meses, tres años o quizá nunca… Fuimos a cenar al mismo Sbarro de siempre y al que tanto cariño habíamos cogido y después hicimos un paseo nocturno por Times Square, otra actividad obligada y que requiere tiempo para poder disfrutar y dejarte llevar por el ambiente. Hay tanto ruido, tantas luces y tanta gente que yo como más “sustancia” le saqué fue estando en silencio, observando en todas las direcciones posibles mientrais disfrutaba/sufría nuestra última noche en la ciudad.

MIERCOLES 21 DE AGOSTO

El miércoles teníamos pocas visitas programadas ya que el tiempo disponible era escaso y aparte aún nos quedaban ciertos encargos por completar. Desayunamos fruta en Duke y subimos a Apple a recargar emails y nos enteramos de la catastrofe aérea de Barajas veinte minutos después de ocurrir en Madrid. Son las ventajas/desventajas de Internet. Nos quedamos algo tocados animicamente tanto por las víctimas (aunque en ese momento leímos que sólo había dos muertos), como por nuestro inminente viaje de vuelta unas horas después.

Pero la vida sigue y nos metimos a la tienda-discoteca por excelencia, Abercrombie & Fitch. El ambiente era espectacular, con dependientes/as-modelo, música a toda pastilla, decenas de personas haciendo cola para poder entrar, ropa chula… Cargamos con bastante material y una hora después nos fuimos de allí; ¡parecía realmente que salíamos de una discoteca!

La siguiente parada era la tienda NBA a ver si de una vez tenían de nuevo en stock las camisetas de Gasol o Calderón pero no hubo suerte, seguían agotadas ya que la demanda durante el verano había sido espectacular. Tras haber visitado Saks y American Girl Place, volvimos al hotel para terminar las maletas y nos enteramos de que en Barajas no habían muerto 2 personas sino más de 150. Ahora sí estabamos totalmente tristes, chafados e incluso con miedo. ¿A quién le apetece volar después de conocer una noticia tan terrible?

Con el check out realizado y las maletas en la recepción del hotel, comimos unas mini hamburguesas en Heartland y a las 3 pusimos rumbo al JFK. El viaje había terminado definitivamente…

Autor: Elio

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