Sobre Disco Castill y las noches para bailar

Seguimos escribiendo sobre música. Y es que en el pueblo al que hacía referencia en mi post anterior, pasé gran parte de los sábados de mi adolescencia. Entre 1994 y 1998, Disco Castill estaba en pleno auge y era considerada una de las mejores discotecas de Madrid. Su gran éxito se debía a dos factores:

1 – Amplitud. El local era (es) enorme y podías bailar, ponerte en una barra, sentarte en un sillón, estar a oscuras, con mucha luz, etc.
2 – Posibilidad de elección de ambiente y música. Disco Castill contaba con la pista española (también conocida como vieja) donde se escuchaba pop extranjero y nacional y la pista de bacalao (o nueva) donde evidentemente pinchaban bacalao, techno o dance.

El segundo dato era fundamental, ya que cualquier grupo de amigos, por amplio que fuera, se encontraba agusto en la Castill, siempre tenían su ambiente favorito disponible, nadie tenia que renunciar a nada.

Como os decía al principio, la Castill me encantaba y el trayecto Villamanrique-Villarejo fue una constante los fines de semana durante cuatro años. Conocí a mucha gente, viví noches gloriosas con los amigos que aún recordamos cuando nos reunimos y disfruté como nunca de la noche en su variante “bailar a tope” junto con un grupo que no solía bajar de 10-12 colegas.

Hace años que deseo salir algún sábado por la noche exclusivamente a meterme a un antro de este tipo para bailar música electrónica hasta el amanecer, pero por unos motivos o por otros nunca lo consigo a pesar de que solemos salir como mínimo un par de findes al mes. En realidad no creo que pueda volver a vivir una noche de ese estilo nunca más ya que mis amigos, la gente que me rodea y yo hemos crecido y preferimos otras variantes para el fin de semana: unos no quieren salir de Villamanrique, otros van donde sea a inflarse a copas pero odian el house y bailar, otros hay veces que prefieren descansar, cuando hemos acabado una noche en una discoteca la música ha sido penosa…

En fin, que yo querría ir a un sitio así y escuchar esto (tarda en cargar pero merece la pena):

Tiny Dancer (Deadmau5) de Marko Demark feat. Casey Barnes.

No me malinterpreteis, no fui ni soy un bakalaero de los 90, pero joder, ¡quiero pegarme una fiesta en una pista de baile!

Autor: Elio

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5 opiniones en “Sobre Disco Castill y las noches para bailar”

  1. este post me ha hecho sentir como si tuviera 200 años… ajajjaque bueno cuando al final solo quedaban los de villamanrique cantando el jesus nazareno o el quisera ser…y los churros de despues…lo que esta claro es que a parte de las peleas, viajes en coche mamaos en punto muerto y vomitonas encima de gente, al catsil guarda mucho de nuestra juventud…

  2. Joder Eli, al leer el post se me ha puesto la carne de gallina.. me han venido tantos recuerdos!!!Y qué bueno lo de los viajes en coche mamaos en punto muerto Macu.. Madrecita la de barbaridades que hemos podido llegar a hacer…A mí también me encantaría volver a vivir una noche parecida, ya que sé que no es posible vivirla igual, por muchos factores… Sólo pido que esperéis a que yo tenga vacaciones o no trabaje para pegarnos una buena de esas como las de antaño!!Quiero salir a bailar!!!!

  3. Ay! cuánto nostálgico veo por aquí! Pensad que cuando recordamos las cosas significa que las hemos vivido y eso es lo bueno. Es verdad que apenas hay discotecas con música que nos guste (tampoco pedimos tanto, pero es que el panorama está fatal!) pero cuando organizamos fiestas iPod o cuando descubrimos un garito que nos mola, nos volvemos locos. Sin ir más lejos, el otro día, la musica dell Berlín Cabaret de la Latina nos gustó mucho!Lo importante es que, sea cual sea el plan, seguimos saliendo con ganas y con ilusión, eso es lo importante!P.D. Elio, te debemos una noche en Cool o en uno de esos sitios de los que hablas.

  4. Joder, de que año sois, yo era de Carabaña, bueno sigo llendo por alli no con frecuencia, y efectivamente era un sitio donde podias estar agusto en dos estilos.

    En fin aquellos años mozossssssssssssss

Comentarios cerrados.