Mi abuela Amparo

Es la más mayor de mis cuatro abuelos (la madre de mi padre), tiene 86 años y necesita muchas atenciones porque apenas puede andar, pero por lo demás está bastante bien de salud.
Mi abuela Amparo es de las personas más buenas que conozco; casi nunca la he oído hablar mal de nadie, no se ha metido jamás en líos y sobre todo, ha entregado su vida a los demás. Mi abuela ha vivido por y para su familia. Ha dedicado su paso por este mundo a trabajar y sobre todo a servir a mi abuelo y a sus dos hijos.
Cuando era pequeña y me daban las vacaciones en el colegio, me iba con mis abuelos a su casa de Madrid, en la calle Ferrocarril, y de esos días tengo recuerdos maravillosos: mi abuela me llevaba a Cortilandia, íbamos de visita a casa de la Tía Pilar, le acompañaba a la compra, le rascaba la espalda antes de irnos a la cama y sobre todo: ¡me hacía de comer todo lo que me gustaba!
Cuando regresaba al pueblo con mis padres, algunas noches lloraba y al preguntarme mi padre qué me pasaba, yo decía: "es que echo de menos a la abuela Amparo..."
En una ocasión, me solté de su mano en el Metro y salí corriendo para coger un sitio; ella se asustó y me pegó, yo me puse a llorar y..¡ella también!. Este ejemplo es el reflejo de la persona que es mi abuela Amparo.
Etiquetas: Vivencias
Comentarios... +03
Permalink: 19.5.08Anotado por María

















3 Comments:
Este post tambien me ha gustado bastante, la verdad es que de momento me han gustado los tres.
A tu abuela se la ve buena de verdad.
desde luego si la longevidad es genética Maria tu nos entierras a todos... jejej
lo de pegar en esos caso es creo que es necesario, tu abuela hizo muy bien...
No sé si será genético...ojalá! porque yo, como dice el Maestro Serrat, soy ante todo "partidaria de vivir".
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