Carta abierta

El miércoles 25 de enero tuve la ocasión de utilizar y “disfrutar” de una de las obras de mejora de la M-30 madrileña, el nuevo acceso a la calle Costa Rica. Durante muchos meses hemos tenido que aguantar las obras que se han realizado en esa zona; día a día íbamos encontrando nuevos caminos alternativos que nos permitiesen llegar a nuestro destino pero estas actuaciones no convirtieron el acceso en un punto especialmente problemático dentro del caos circulatorio actual que sufre Madrid.

Pues bien, una vez terminadas las obras se puede afirmar con rotundidad que los cientos (quizá miles) de millones de pesetas gastados en el acceso han sido mal invertidos; el nuevo túnel es un embudo en el cual confluyen tres vías y acaba con varios semáforos que lo convierten en una ratonera casi sin salida. Para aumentar el enervamiento por la magnitud del despropósito cometido que se presenta ante nosotros, a las puertas del túnel tenemos un gran cartel luminoso que nos anuncia un radar cuando nuestra velocidad en la zona raramente podrá superar los 5 km/h.

Comprendo que el miércoles pasado era un día especialmente complicado para el tráfico en Madrid porque se disputaba un partido de fútbol en el Bernabeu con los cientos de desplazamientos extra de vehículos que un acontecimiento así implica pero no hay excusa que justifique que desde que mi coche llegó a la cola del desvío tardara más de una hora en recorrer mil quinientos metros. No miento ni exagero.

¿Existirá alguna solución para este tremendo error? ¿Quien o quienes son los responsables? ¿Se puede invertir nuestro dinero de peor forma?

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Autor: Elio

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